Sunday, August 06, 2006

L'argent est tout!!




Pasé mucho tiempo sin escribir por varios motivos. Esto puede sorprender mucho: algunos pocos me entenderán y supongo que la mayoría se va a ofender y, tal vez, algunos dejen de hablarme. Pero lo que tengo para decirles es que estuve pensado mucho y llegué a la conclusión de que la aparente horizontalidad de los blogs es totalmente falsa. Hace tiempo que vengo viendo muchos blogs, y aunque muchos realmente me agradan y alguno que otro hasta puede llegar a interesarme, considero que mi blog es uno de los mejores. No es soberbia decir la verdad, y sí es ser engreída para mí pecar de humilde: de todos los blogs a los que tengo acceso, nunca vi tanta espontaneidad intempestiva, tanta frescura literaria. Es por eso que estoy pensado un poco qué hacer con mi blog, y no se sorprendan si empiezo a cobrar las entradas a esta página. Al fin y al cabo, se paga por páginas porno, por estúpidos juegos virtuales, por páginas que buscan pareja... por qué no van a pagar por este blog que, por otra parte, junta todas esas cosas en un cocktail delicioso...

Friday, June 30, 2006

día triste. tristísimo.

Monday, June 26, 2006

Mi verdadero padecer

La tarde del domingo tuve pensamientos tristes, por ejemplo, tomé conciencia de que soy pobre y si llegan a cada rato esas cadenas de mails que dicen que si uno tiene techo, heladera, cocina y ese tipo de cosas, uno puede considerarse dentro del 10% más rico del planeta, es para hacerle creer a uno que no es pobre, pero uno es pobre igual, no jodan.
Mi miedo más grande es terminar en la calle. Me imagino durmiendo en un banco de plaza -de día, porque de noche es peligroso quedarse dormida-. Tendría en mi mochila un cepillo de dientes, una libreta, un lápiz y el DNI. Qué neurosis ni neurosis, lo mío es una clase media recalcitrante.
Después me quedé dormida y soñé que estaba por tener un hijo y todos me felicitaban, no porque iba a tener un hijo, sino porque no había engordado nada. Llega el doctor a la sala de parto y me dice que no tiene peridural. Le digo que está bien, que me la banco. Pero el chiquito al final decidió no nacer, como que le dio cosita hacerme sufrir tanto. Un tierno total, ¿no? O un cómodo.

el alcohol es un caballo enjabonado

Cuando tomo alcohol puedo llegar a preguntarme cosas como por qué al barrio de Caballito no le dicen Pony, que suena más lindo. Y de ahí, mi mente se puede ir al recuerdo de los Pequeños Ponies. Me encantaba peinarles las crines y también me acuerdo que cada vez que me obligaban a bañarme, para hacer el trámite un poco menos solitario, los metía conmigo en la bañera y los embadurnaba con jabón, shampoo y crema de enjuague: service completo de belleza. Mi preferido era el blanco con pintitas de colores y crines color verde. Creo que se llamaba Confite.

A los portaparaguas desconsiderados

Siempre me indignó la falta de consideración que los transeúntes portaparaguas tienen con los que no usan paraguas. Si tienen paraguas ¿Por qué se empeñan en caminar debajo de los balcones y techitos? ¿Por qué? Además, cuando deja de llover y cierran sus paraguas no reparan en que estos son objetos peligrosos que se pueden clavar en el estómago de las personas que caminan detrás de ellos. Yo ahora uso paraguas porque encontré uno que es una monada, pero prometo vengarme de los portaparaguas desconsiderados: si veo a uno que camina debajo de los balcones y techitos, no tengan dudas de que intentaré hundirle un ojo con las puntitas de mi precioso paraguas.

Friday, June 23, 2006

El amor, que por superficial no es menos contundente.

Mi amiga Amanda me cuenta que un día caminaba por las veredas de Caballito, cuando de repente ve un negocio de muebles antiguos y piensa: qué lindo sería entrar a ver muebles antiguos con un chico al que le guste acompañarme a ver muebles antiguos. Los meses pasaron. Una noche, en un concierto, conoce a un chico. Salen, se gustan, vuelven a salir, empiezan a conocerse de a poquito y un día, mientras caminan por las veredas de Caballito, sin que ella jamás le hubiese mencionado nada al respecto, él le dice: ¿entramos a ver los muebles? Me encanta ver muebles antiguos. Ella, ahí, justito ahí, se enamoró.

Es re loco esto del azar, a mí me pasa todo el tiempo, es más, a ella la conocí así. En la primera clase de literatura inglesa alguien dice algo de Foucault y yo, que estaba sentada al lado de Amanda, la escuché decir, ah, Foucault es un gran narrador. No pude no quedar medio pasmada después de eso que acaba de escuchar, porque era justamente lo que había pensado unas horas antes de entrar al aula. Nos pusimos a hablar y nos hicimos amigas. Foucault también me dio otra gran amiga, Loli, a la que igual que a mí, le parece que Foucault tiene la sonrisa más linda. Foucault, ahora que lo pienso, es mi punto débil, mi costado más sensible. También me pasó de leer un poema cuando era chiquita que me fascinó y muchos años después un chico al que nunca le había prestado atención me llamó por teléfono y sin siquiera decirme hola me lo leyó, y bueno, después de eso estuve varios años enamorada de él. Y otra vez, me pasó de ver a un chico y pensar es lindo, lástima que debe estudiar cine o diseño. Si estudiase Filosofía… y cuando le pregunté qué estudiaba, me dijo que era licenciado en Filosofía y ya no le pude encontrar ningún defecto, excepto que era perfecto y eso siempre, siempre, siempre es un problema.

Wednesday, June 14, 2006

El pasado

Hace unos días iba en el auto con mi mamá y mi hermana. Mamá se baja a comprar algo al kiosco. Yo giro la cabeza, la miro a mi hermana y le digo, Mamá es una caja de sorpresas. Siempre me cuenta cosas nuevas. Mi hermana me mira raro, ¿de qué me estás hablando?, me dice, a mí siempre me habla de lo mismo, que el abogado tal cosa, que el Banco tal otra, que los problemas de la casa, las cosas que se rompen, los impuestos, siempre lo mismo. Llega mamá y nos pregunta de qué estábamos hablando. Mi hermana le cuenta y mi mamá dice, es que vos Eugenia siempre estás revolviendo el pasado. Me gustó esa expresión (sin el tono peyorativo que la voz de mamá le otorgó al asunto): “revolver el pasado”, como si el pasado fuese algo que hay que cuidar a fuego lento.

Tuesday, June 13, 2006

Martes 13

Mi segundo cumpleaños cayó martes 13. También mi cumpleaños número 13, número 19 y número 24. Me acuerdo que un día antes de cumplir 13 le dije a una amiga bastante distraída que mi cumple iba a caer martes 13 y ella se quedó pensando hasta que me preguntó, ¿por qué el mío nunca cayó martes 13? Y claro, ¿cómo iba a caer martes 13 si cumplía el 7? Mi próximo cumpleaños que caiga martes 13 será el número 30. Eso va a ser duro Jason.

Pobre Princesa

Creo que los que nacimos en 1980 cerramos una generación: la generación que jugaba a Prince of Persia. A todas las personas más chicas que yo a las que les pregunté por dicho juego no lo conocen, o sí, pero de nombre nada más, porque lo jugaban sus hermanos o hermanas mayores. Por mi parte, yo no conozco a nadie que haya rescatado a la princesa.

Almuerzo universitario

Tendría que tener pudor en decir cómo empezó toda esta libre asociación, pero si tuviese pudor en mi blog, no tendría blog. Todo empezó con Primo Levi.

Flor abstrajo de la conversación el nombre Primo. Después pensamos que si los padres de alguien que se llama Primo son amantes de las cosas ordenadas, al siguiente hijo le tendrían que poner Segundo. ¿y al tercero? El tercero tiene que ser nena y llamarse Trinidad. El cuarto también tiene que ser nena y llamarse Abril ¿Y el quinto? Quintín. Después Sixto, el séptimo Domingo, el octavo Octavio, ¿el noveno?, otra vez nena: Luna, ¿y el diez? el diez… acá nos trabamos un rato. Ah, pero claro ¿cómo no se nos ocurrió antes? Diego Armando. Uh, y cuidado con éste, que es el séptimo hijo varón.

Cordones

Nunca coincide el momento en que se me desatan los cordones con el momento en que tengo ganas de atármelos, así que puedo caminar varias cuadras con los cordones desatados. Pero que una ande así, con los cordones al viento, parece alterar a la gente. A cada rato escucho un Che, flaca, se te desataron los cordones. Ayer mismo, un señor, desde la esquina me gritó ¡Nenaaa, tenés los cordones desatados! Yo, desde mitad de cuadra le dije gracias, pero seguí caminando con los cordones balanceándose de aquí para allá. Tienen buenas intenciones los que avisan, ¡pero qué molestos!, habría que decirles que hay gente que por vagancia aprendió habilidades tan estrafalarias como caminar con los cordones desatados sin caerse.

Monday, June 12, 2006

Felicidad pura

¿No les pasa que a veces se sienten felices, extremadamente bien, que no pueden evitar sonreírle a todo el mundo y no saben por qué es?

A mí me pasa, no muy seguido, pero me pasa. Ahora estoy en uno de esos momentos.

El error estuvo en contárselo a mi psicólogo, que todas las cosas positivas que le pasan a mi psiquis las atribuye al análisis y por eso decidió aumentar sus honorarios.

No es justo. Cuando estoy mal no los baja.

Oui mais moi

El viernes llego a casa y veo que el Banco me dejó (sin que yo la pida) una tarjeta Visa. Como un mono con navaja, pensé al imaginarme a mí con ese bichito rectangular en la mano.

El sábado probé una mezcla maravillosa: Spinoza, Sinclair y una pizca de CNNBS.

El domingo volví a ver Las invasiones bárbaras. Cuando me fui a dormir quise escuchar el cd de Françoise Hardy, pero no lo encontré.
Un punto es todo. Todo es un caos (ni hablar mi habitación). Pronto me mudo.

Friday, June 09, 2006

Sueño de la papa

Mamá había hecho ravioles y cuando estaba a punto de servirlos empezaron a llegar un montón de visitas. La comida no iba a alcanzar así que le dijo a papá que haga asado. Yo puse la mesa y me senté. Era yo, pero cuando yo tenía cinco años más o menos. Los demás estaban en el parque, revoloteando alrededor de la parrilla. Mamá me sirvió ravioles y le dije que no quería, que esperaba a que estuviese lista la carne. Vos comés ravioles, me respondió. Pero yo quiero carne, le dije y me miró con una cara como si la hubiese insultado. Me sirvió los ravioles, pero no los comí, seguía esperando la carne. Llegaron las bandejas con la carne y a mí no me servían porque tenía el plato lleno de ravioles. No es que no quiera servirte, me dijo papá, pero en tu plato no hay lugar. Pensé en comerme los ravioles para hacer lugar, pero me di cuenta de que no era un buen plan: iba a haber lugar en el plato, pero no en mi estómago. Bueno, no sé en qué momento -así pasa en los sueños- los ravioles se transformaron en una papa gigante. Yo estaba muerta de hambre y de rabia: quería comer carne y no me dejaban. Mamá se levanta de la mesa, va a la cocina y vuelve con una bandeja que contiene una croqueta de arroz, o algo así, algo nada tentador. Me dice, adentro hay carne. Clavo el cuchillo, abro la croqueta y adentro hay una papa, mucho más chica que la que ya tenía en mi plato. No sólo más chica, además estaba toda blanda, casi en estado de puré.
Es más que obvio, pero tuve que soñarlo para darme cuenta de que la imagen del padre que dan las madres a sus hijos siempre es más insignificante que la que cualquier hijo puede llegar a tener por sus propios medios.

La zona


En Stalker lo digo de forma abierta y yendo hasta las últimas consecuencias: el amor humano es ese milagro capaz de oponerse eficazmente a cualquier especulación sobre la falta de esperanza en nuestro mundo. Lo malo es que también nos hemos olvidado de qué es el amor.
A. Tarkovsky

Thursday, June 08, 2006

Frío

Domingo a la tarde. Tomo el subte. El chico que está a mi lado se levanta cuando estamos por llegar a la estación Congreso y deja debajo del asiento un bolso negro. Se acerca a la puerta y estoy a punto de decirle que se olvida su bolso cuando un pensamiento me impide abrir la boca: ¿y si es una bomba? Veo a la chica que está en frente. No tiene más de 20 años y se va a morir, igual que el señor de las manos enormes que está más a la izquierda y yo, claro. Somos tres, cuatro con el chico de la bomba, pero tres nos vamos a morir. No me parece justo ni injusto. Tampoco me parece triste. La sensación es de frío, pero no de ese que hace temblar, es frío de mano muerta, pienso, y me acuerdo de una canción que me cantaba mi abuela acerca de una mano muerta que resucitaba y después se volvía a morir, una cosa extraña. Mi abuela me cantaba cada cosa… por suerte, esas canciones tan trágicas las cantaba en italiano y ahora no me acuerdo mucho de ellas. Llegamos a la estación Congreso. Pienso que si no tuviese que morir dentro de unos segundos, debería bajar en la próxima. Se abren las puertas. El chico de la bomba está por bajar y no baja. Vuelve a su asiento. No es el chico de la bomba, no hay bomba, es un chico que, tal vez, no vea bien y necesite levantarse para leer el nombre de la estaciones. Me bajo en Saenz Peña y, como una recién nacida, lloro, pero para adentro.

Tuesday, June 06, 2006

A tener en cuenta

Grandes relatos, empezando por Frankenstein, nacieron de desafíos como éste.

Esta noche a las 23 hs., después de las lecturas del Grupo Alejandría, el segundo duelo: Romero vs. Funes.

Monday, June 05, 2006

Baisers volés

Un hombre entra sin querer al baño de damas y hay una mujer adentro. Entonces dice “disculpe señora” y se retira. Eso es cortesía. Ahora bien, si en cambio dice “disculpe caballero”, ese hombre tiene tacto.
Ah, entonces tengo tacto, le digo a Juan Pablo, porque cuando hay una persona que está en una situación incómoda, yo hago como que no la veo. No, no, me responde, eso sigue siendo cortesía. Para que sea tacto, le tenés que dejar bien en claro que realmente no la ves.

Monday, May 29, 2006

Fiesta en Colegiales

* Unos suecos, amigos de César, cantaban Vilma Palma & Vampiros: papá pa / papá pa / papá papá papá pa. Me acordé de una conversación que tuve con mi psicólogo sobre el seminario que está dando acerca de la caída de la figura paterna en las sociedades actuales. Mientras presenciaba tan extraña versión de la pachanga, pensé que mi psicólogo no debe relacionarse mucho con suecos.
* Me llamó la atención un cd que se llamaba “Cien años de murga”. Y yo que creía que la murga había empezado con la “onda Kusturica”…
* En un momento escucho “can't take my eyes off of you", pero no, miré para los costados y no me estaba mirando nadie.
* Mina, Mía, Nina... bueno, algo así se llamaba, me dice un amigo. Pienso en cómo se confundirán mi nombre otros: Eugenia, Rogelia, Eulogia... algo así.

Wednesday, May 24, 2006

Mini-ritos urbanos

Viajar tanto, pasar un tercio de mi vida en medios de transporte públicos, hace que indefectiblemente esté mucho tiempo conmigo misma y nadie más. Además del viaje, también tengo esperas entre actividad y actividad, así que soy una gran frecuentadora de bares. Es verdad que aprovecho ese tiempo para leer, para imaginar historias, mirar a la gente, recordar… Y si bien me gusta estar sola, también me pasa bastante seguido que me aburro de estar sola tanto tiempo, entonces, como no me animo a hablar con los desconocidos, y no sólo no me animo, sino que tampoco me interesa demasiado, porque prefiero, siempre prefiero, imaginarme como son, bueno, como me aburro, lo que hago es pensar en mí como si fuera otra. Entonces descubro mis acciones recurrentes. Una de ellas es abrir dos sobrecitos de azúcar a la vez, para el café con leche. La cuestión es que cuando pido un café negro suelo no ponerle azúcar, a veces sí, pero no le pongo más de medio sobrecito, sin embargo abro los dos sobrecitos y los dejo sobre la mesa, no sin algo de culpa por derrochar algo que podría usar otra persona, pero no lo puedo evitar, es un acto automático: llega lo que pido, sea café con leche, café, té, cortado, lágrima, y siempre abro dos sobrecitos a la vez. También me siento siempre en la misma mesa de los bares a los que voy, siempre trato de sentarme en el anteúltimo asiento del colectivo de la fila de los asientos solos, siempre viajo en el último vagón del tren, siempre camino por una misma hilera de baldosas (por eso odio las veredas con baldosas poco definidas, como esas que tienen baldosas color marrón clarito con rayas al estilo tabla de lavar) y cuando bajo del colectivo, siempre tengo que pisar el suelo con el pie derecho. No cuento los escalones para de esa manera calcular qué pie poner primero en la escalerita a fin de llegar con el derecho a la vereda, no, nada de eso. Sin pensar ni calcular, sé (de manera misteriosa) qué pie poner primero para llegar con la derecha al suelo. Lo loco es que esta precisión no se debe al hecho de que los colectivos tienen siempre la misma cantidad de escalones: varían (en una oportunidad me dediqué a contar los escalones de distintas líneas de colectivos y lo comprobé).
Así que eso de no calcular, avanzar, seguir el instinto, por ahora nunca me falló. Lo que sí no es muy cierto, es esa creencia que dice que llegar con el pie derecho trae suerte. A veces sí, a veces no. Pero en mí ya se volvió una costumbre.

Monday, May 22, 2006

Recuerdos encubridores

Cuando cursé Semiología del CBC en Paseo Colón, nos tomaron un examen diagnóstico para ver como andábamos a nivel redacción y argumentación. Me saqué un nueve. Dejé de cursar a mitad de cuatrimestre porque conseguí trabajo y luego volví a cursarla en el cuatrimestre siguiente. Mismo examen, distinta profesora, nota: dos. Fue bastante traumático porque, además de que nunca me gustó sacarme una nota más baja que siete, me entregaron la nota justo el día en que el chico que me gustaba se sentó al lado mío. Tuve una historia totalmente platónica con ese chico. Me enamoré perdidamente de él, que leía a Arlt y a Rilke y me decía que no siga perdiendo el tiempo con Cortázar. Una vez nos besamos, pero fue un beso muy breve porque me empezó a sangrar la nariz. Y después que terminamos de cursar no nos volvimos a ver nunca más, hasta la semana pasada que lo vi en la facultad. Él no me vio. Pensé en ir a saludarlo, pero ¿qué le iba a decir? "hola, soy la chica de la nariz sangrante, la que arruinó tu camisa rayada tan linda, que usabas hace seis años atrás", mmm, no. En esos momentos es cuando más odio ser tímida. En fin, justo ese día rendí un parcial de Literatura Argentina y en el momento en que la profesora me entrega el parcial la reconocí: fue la profesora que me puso un dos. Hasta ese momento no me había dado cuenta de que era ella. Todavía bastante aturdida por las dos apariciones, llené dos hojas enteras acerca de Lynch y Güiraldes con el único propósito de terminar rápido y ver si me volvía a encontrar con él. Bueno, no, como era de esperar, no lo volví a ver.
Todo el mismo día.
¿Es esto casualidad? El tiempo es algo que me desborda, que me da bastante miedo.

Monday, May 15, 2006

mi amigo Quentin en la India

quentin dice:
hola bonita, acki te mando algunas fotos de la india.




La neurosis y la nada

Psicoanálisis: Hay que decir la nada para que deje de ser nada.
Neurosis: OK. Nada tiene sentido. Nada es suficiente. No soy nada. Todo es nada. Nada de nada. No me importa nada. Nada me complace. No quiero nada. Nada es nada. Nada, nada, nada. Listo. Psicoanálisis: ¿Mejor?
Neurosis: No, pero igualmente, gracias.
Psicoanálisis: De nada.
Neurosis: ¿...?
Psicoanálisis: Oh, no, perdón, me mimeticé. En realidad quise decir "son 45 pesos".

Teoría vs Cine

El amor es palabra, y si no queda claro, no es necesario leer a Kristeva, basta con ver Sleepless in Seattle.

Compañeras

Pasaron más de ocho años. La última vez que nos vimos fue en la fiesta de egresadas: yo, totalmente borracha, ella, muy cansada: acababa de rendir el examen de ingreso a Medicina. Desde jardín hasta cuarto año éramos de las alumnas más aplicadas, pero en quinto yo empecé a perderme y es el día de hoy que todavía trato de encontrarme. Nuestras hermanas eran amigas. Nosotras no. Éramos compañeras de colegio, íbamos juntas a inglés, a ella le daba risa como yo decía “mosquitous”. Igual, nos unía algo especial, nos unía un humor tímido (y por eso bastante maldito), era de esas pocas personas con las que me entendía sin intercambiar palabras: una mirada cómplice bastaba y ya sabíamos que estaba pensando la otra. Tal vez por esa conexión es que nunca nos hicimos “amigas de contarnos todo”, tal vez, pienso, no hacía falta crear lazos que en realidad ya existían sin que nos lo propusiéramos. Nuestro punto más alto a nivel conexión fue cuando un día, a los 14, me dijo leé esto y me dio las Confesiones de San Agustín. Cuando terminé la secundaria me sentí perdida por muchas razones, pero una era que ya no iba a ser su compañera. Nunca me sentí tan estimulada para aprender cosas como cuando aprendía al lado de ella. Sol, a pesar de haber pasado exitosamente el examen de Medicina, supe que finalmente se decidió por Derecho. Yo, debo confesar que pensé en estudiar Derecho para seguirle los pasos, pero esa decisión (por suerte o por desgracia, nunca voy a saberlo) duró menos de un cuatrimestre. El jueves nos encontramos en el tren y fue como si nos hubiésemos visto el día anterior. Cuando bajamos en Ituzaingó me preguntó ¿vas para la casa de tu vieja?, Sí, le dije, y comprendió por el tono de mi voz que vivo eso como un fracaso, que ya sería hora de ir a otro lado, de ir a algún lado. Yo también voy para lo de mi vieja, me dijo como diciéndome “no te preocupes, te entiendo”.

Pasaron más de ocho años. Pienso en esa frase que escucho tan frecuentemente: “en realidad, siempre estamos solos”. Puede ser que de alguna manera eso sea cierto. Pero sólo de alguna manera.
Hasta "mañana" Sol (y que el futuro nos encuentre lejos de casa).

Friday, May 12, 2006

mi escritor preferido

Por ahora, nadie le gana a Freud.

Wednesday, May 10, 2006

Los asesinos tímidos Nº2



mañana jueves, a las 21 hs., estamos en Filo presentando la revista.

papel sobre el suelo

no te robé
para drogarme
ni me acosté con
tu mejor amigo
no te dije cuánto
te odié
la noche que supe
que andabas con ella
no
no te grité
no te pegué
no intenté quedar
embarazada
ni te amenacé con
suicidarme
nada
nada de
voluptuosidad
de amor
nada
y sin embargo
ahora
que
junto mis cosas
para irme
quisiera que esos lobos
me coman los pies

Sylvia Radcliffe, 1973.

Thursday, May 04, 2006

cuanta razón tenía papá cuando me decía "vaga de mierda", pienso, mientras revuelvo el café con un cuchillo por no lavar una puta cucharita.

Friday, April 28, 2006

casi-crash

Me dice, “ayer te vi en la parada del colectivo y casi choco”.
Frases como ésta son las que dan a pensar que si no es un piropo, es una flor de puteada. En este caso, teniendo en cuenta mi falta de despampanante presencia, creo que se trató de la segunda opción, que lejos de ofenderme, me hizo desfallecer de envidia: nunca aprendí a putear de manera tan sofisticada.

Thursday, April 27, 2006

When you're a stranger

Siempre me dicen que soy rara. Claro que yo no me considero rara porque para mí “raro” vendría a ser algo así como un ingeniero nuclear austríaco, miembro honorífico de la Asociación de la Lucha contra el Desorden. Eso sí que es raro. O los biólogos que se dedican a clasificar plantas y publican sus innovaciones clasificatorias en revistas especializadas de Alemania. Y ni hablar de los abstemios.

Yo simplemente muerdo las biromes, me da fobia que me toquen el cepillo de dientes, me robo los encendedores sin querer, pierdo el sentido (ya hablé de eso en otro post), me deprimo por insignificancias, soy bastante caprichosa, casi nunca sé lo que quiero... pero eso no es ser rara. Eso es ser insoportable nada más.

Wednesday, April 26, 2006

La apomorfina es a los yonquis, lo que Houellebecq a los adictos de TV.

Thursday, April 20, 2006

Carvermanía

Interesante artículo, encontrado por el desaparecido Dragón del Mar, acerca de El hombre que reescribía a Carver

y más de Carver hoy:

Miedo
Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.

Monday, April 17, 2006

La intempestad

A veces pierdo el sentido de todo. Me puede pasar en cualquier momento: en el supermercado o en la parada del colectivo, mientras espero en la fotocopiadora de la facultad, en una fiesta o frente a la pantalla de la computadora. Lo peor es cuando me pasa en plena conversación con alguien, eso sí que es feo ¿Y de qué se trata esto de perder el sentido de todo? Quiero aclarar que no es una hipérbole: cuando digo “todo” realmente es todo, entonces suelo quedarme muda y con el corazón agitado. A veces el sentimiento es menos agudo o lo veo venir, así que, en el caso de estar en plena conversación con alguien, trato de contrarrestarlo con una catarata de palabras que en realidad no quisiera decir, porque en ese momento la puerta entre inconsciente y conciente pareciera brillar por su ausencia. Con el correr de los años esta parálisis mental me pasa cada vez más seguido. La primera vez fue a los 5. Era un sábado a la tarde. Terminé de comer, me fui a mi habitación y me senté en la cama. Era verano. Mi cama tenía unas sábanas de gatitos y estrellas. Miré las cortinas rojas con dibujos de Hansel y Gretel, miré mis zapatillas con abrojos, la cama de mi hermana enfrentada a la mía con sábanas azules y dibujos de Snoopy. Volví a mirar mis zapatillas; no me gustaban, nunca me gustaron las zapatillas con abrojos, pero ni siquiera pude odiarlas. No me pasa nada, pensé, nada, nada, nada. Salí al parque. Vi el nogal lleno de nueces y no tuve ganas de recolectarlas. Oí los ladridos histéricos del perro del vecino y no tuve ganas de chistarle para que se calle. Vi el ciruelo tratando de darle batalla a la muerte, porque, pobrecito, estaba muy debilitado, y le pregunté –para mis adentros, claro- por qué, por qué quería seguir viviendo si no pasaba nada, si todo era lo mismo. A los ocho volví a tener la misma sensación, pero en esa oportunidad era más sabia que a los cinco y que ahora (creo que los ocho fueron mi época de oro). Ahí el sentimiento de la nada perdió porque yo tenía un arma infalible: la plena conciencia de que siempre se construye sobre arena y si viene una ola gigante a arrasar con todo, se vuelve a construir, así es la vida. Bueno, después vinieron unos cuantos maremotos seguidos que me arrancaron el arma y me quedé sólo con un escudo para enfrentar al dragón Nada, un escudo raro, peludito, un pincel digamos, y por eso pinto.

Tuesday, April 11, 2006

Tres intempestivas de martes por la tarde

lo prefiero/me molesta/me encanta

*Tal vez porque estoy acostumbrada a saber los argumentos de los libros antes de leerlos es que no me molesta que me cuenten las películas, es más, podría decir que hasta lo prefiero, sobre todo cuando las cuenta Carolina, experta en inventar diálogos, intensificar escenas, describir personajes que en la pantalla, indefectiblemente, se ven más vulgares, menos de película. Así que la pasión entre Chris Wilton y Nola Rice no me pareció tan espectacular, pero igual Match point es una muy buena película.

*Y hablando de Woody Allen, me molestan bastante los intelectuales que menosprecian a Woody porque no es Bergman, como si para nombrar a filósofos y escritores de la alta cultura sólo debiera hacerse de manera críptica, con sutiles guiños sólo para entendidos, y todo para que estos últimos se sientan re inteligentes porque pueden ver lo que el resto no.

*Me encanta que haya una marca de papel higiénico que se llame Elite.

Wednesday, April 05, 2006

La dulce vida

Sonríe.
Tu segundo de fama, aquí.

Tuesday, April 04, 2006

Abril, 1988.

Cuando cumplí 8 tenía una bicicleta rosa, a la que casi un año antes mi papá le había sacado las rueditas, y se la presté a todas mis compañeras invitadas al ágape en el parque de mi casa, menos a Gabriela. Ella me decía, dale Euge, ¿después de Gimena, puedo subirme yo?, ¿después de Marina, puedo subirme yo?, ¿después de Magdalena, puedo subirme yo?, ¿después de Josefina, puedo subirme yo? Y yo le respondía no, no, no, y es el día de hoy que no entiendo por qué tomé esa decisión totalmente arbitraria, porque Gabriela, a diferencia de Mara que me robaba los lápices y les ponía su nombre para que yo no pueda reclamarlos, o Josefina, que comandaba un escuadrón de niñas golpeadoras que más de una vez me agarraron desprevenida en colegio cuando no había ninguna autoridad mirando, o Verónica, que era extremadamente linda y yo moría de envidia, o Aranzazu que había creado una logia a la que no me dejaron entrar por no haber pasado la prueba de ingreso, o Cecilia, que se metió adentro de la caja donde iba guardando todos los regalos y los más frágiles terminaron en la basura, o María Laura, que me perdió los zapatitos de la barbie cristal y ni siquiera me pidió disculpas, a diferencia de todas ellas, Gabriela no me había dado ninguna razón, nunca, para que yo no le prestase mi bicicleta.
Qué mierda es una a veces.
Lo peor, es que después de 18 años, siento que no me encuentro totalmente exenta de cometer ese tipo de injusticias.

Friday, March 31, 2006

amiga

¡Qué sería de la vida sin amigos! Viv me dice ¿Por qué no exponés tus cuadros? son muy lindos, y yo sé que lo dice por la amistad que nos une.

última consideración por hoy

El primero en borrar al otro de sus contactos es quien salió más herido de la relación.

(así que estimado lector, si quieres disimular tu desgarramiento cardíaco, no lo borres)

cansancio

Ayer me senté durante dos horas en el piso para escuchar una clase de Literatura Argentina, esperé una hora el tren, debí viajar apretujada conteniendo la respiración para evitar oler cosas nada agradables, llegué casi a la 1 de la madrugada a mi casa, no había nada para comer, me fui a dormir, no pude dormirme hasta las 3 de la mañana, así que me puse a pensar si todo esto tiene sentido. Mejor no pensar, mejor no pensar. Ando de capa caída.

Microfísica del desorden

Cada vez que intento ordenar las carpetas y archivos de mi PC me encuentro enfrentada al monstruo abismal de lo inconmensurable, o algo por el estilo que suene así de rimbombante. Por ejemplo, la carpeta de los archivos de la facultad está adentro de una carpeta que se llama “Desdémona”, que es una obra de teatro que escribí en el 2004, pero el archivo de la obra se encuentra en una carpeta que se llama "Personales". Asimismo, la carpeta “Desdémona” está ubicada dentro de otra carpeta que se llama “2004” y la carpeta “2004” está adentro de otra que se llama “2005”. La carpeta “Imágenes” está vacía y los archivos de fotos están adentro de una carpeta que se llama “Cosas lindas”. “Cosas lindas”, por su parte, está adentro de una carpeta que se llama “David Lynch”. En la carpeta de “Saer” también hay fotos y la monografía final de Teoría literaria II. El ensayo de Saer propiamente dicho está en una carpeta que se llama “Serie”. El archivo de la serie que estuve escribiendo en el 2004 recién acabo de encontrarlo en una carpeta que se llama “Sólo para mí” y lo borré, era horrible, insalvable. En la carpeta “Música” hay archivos de partituras y también otra carpeta que se llama “Poesía”. En “Poesía” están los MP3 y un Zip del libro Orgullo y Prejuicio. En la carpeta “Ebooks” hay algunos libros, pero también está una especie de diario íntimo que escribía en el 2002. Las poesías están desparramadas por todos lados, así que el día que quiera reunirlas, tendré que entrar a todas las carpetas, cosa que evito sistemáticamente: hay algunas carpetas que hace años no reviso (tengo miedo de lo que me puedo llegar a encontrar).

Thursday, March 30, 2006

Un intelectual de vanguardia


"Es evidente que la única literatura válida de hoy en día es la que se halla en los informes y las revistas científicas" W.B.

Wednesday, March 29, 2006

"Los asesinos tímidos"

Pueden conseguirla en los lugares que figuran a continuación. Recuerden que en mayo llega el número de dos, con más páginas y artículos muy interesantes gracias a los colaboradores de lujo que amablemente nos acompañan en este proyecto.

Librerías:
Bauen: Callao 360
Belleza y Felicidad: Acuña de Figueroa 900
Biblos: Puan 378
Centro Cultural de la Cooperación: Corrientes 1543
Clásica y Moderna: Callao 892
Edipo: Corrientes 1686
Gambito de Alfil: José Bonifacio 1402
La boutique del libro: Thames 1762
La cita: Charcas 3315
Librería de las Madres: Hipolito Yrigoyen 1584
Prometeo: Honduras 4912
Rayo Rojo: Santa Fe 1670

Kioscos:
Callao 1812
Callao y Corrientes
Corrientes 1620
Corrientes 1800
Corrientes 1811
Corrientes 1894
Corrientes 2084
Puesto 62: Parque Rivadavia

La fiesta de Sigmund


El Pésame, cuando yo recibía educación religiosa, no estaba de moda, sin embargo, mamá me lo enseñó a rezar igual. Siempre me pareció terrible esa oración, pero como a ella le gustaba, yo trataba de evitar interpretar esa sucesión de palabras, simplemente las repetía, y a fuerza de repetición, es el día de hoy que cuando estoy angustiada, o simplemente aburrida, vuelven a mi cabeza: “Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que me merecí y por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos”. Ah, una verdadera pesadilla de culpa, pero la razón principal por la que el Pésame me parece terrible es porque tiene malas intenciones. Eso de “y propongo firmemente no pecar más” es cualquiera, ¿cómo no voy a pecar más?, pensaba cuando era chica, hasta los santos se debían mandar sus pecadillos de vez en cuando. Además, si esa proposición fuese cierta, el Pésame se debería rezar una sola vez en la vida, porque si no se peca más ¿para qué rezarlo, si no hay nada de qué arrepentirse? Dios, ¿me querés hacer pisar el palito, no?, le preguntaba picaronamente, y por las dudas, para no recibir castigos divinos extras por proposiciones no cumplidas, lo rezaba con los dedos cruzados. Ayer tuve una pesadilla: era de noche y estaba sola en una iglesia. Rezaba. Empecé a desesperarme porque no lograba recordar el final de la oración: “y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de… de… de… “¡de deseo!”, me grita Jesús, y se baja lo más campante de la cruz. Todo chorreante de sangre empieza a caminar hacia mí y me despierto sumamente sobresaltada, pero no por la sangre, sino porque, en realidad, la oración no termina con la palabra deseo, sino con la palabra pecado, “evitar todas las ocasiones próximas de pecado”. Maldito inconsciente mío, pienso, ¿por qué seré tan de manual?

Wednesday, March 22, 2006

Sarah Kay


Estuve dando vueltas por Other voices, other rooms. Siempre me fascinaron los personajes como Idabel Tompkins, esa pelirroja tremenda, medio marimacho, con las rodillas huesudas llenas de cicatrices, a la que nadie, nunca, vio llorar, ni siquiera cuando le mordió una serpiente venenosa la pierna. Pienso que si siempre me fascinaron los personajes como Idabel, es porque se trata de personajes totalmente opuestos a lo que fui yo de chica. A mí solían decirme “qué femenina es esta nena” o “qué coqueta” (y hablando de coquetería: una vez, a los cinco, en un cumpleaños me caí de una hamaca, me rompí la nariz y me hice un moretón gigante en el ojo, y lloré mucho, pero no porque me dolía la cara, sino porque me había despeinado). En fin, en la primaria no era del grupo de las del fondo, sino de las que se sentaban en los primeros bancos, con el uniforme impecable, el moño rojo en la cabeza y la cartuchera llena de lápices y gomitas de colores, era de las del grupo a las que despectivamente llamaban “las chicas Sarah Kay”. Al igual que las chicas reas, sí me fracturé huesos, pero nunca por subirme a árboles altísimos, ni por caerme en medio de una corrida de vida o muerte escapando de algún lío. Cuando tenía diez meses, la hija de una amiga de mi mamá me quiso hacer upa, no me sujetó bien y terminé en el piso. Consecuencia: me rompí un tobillo. Más tarde, a los ocho años, me subí a un tronco de no más de 15 cm. y me rompí el húmero izquierdo Ahora, a la distancia, pienso que uno no elige a qué grupo pertenecer, digamos que hay ciertas condiciones ¿naturales? que nos ubican en ellos. Mi vocecita y la obsesión de mi mamá por la pulcritud de sus hijas me parece que fueron determinantes al momento de pertenecer a un grupo. En la adolescencia me rebelé: me corté el pelo, adopté un estilo grunge, traté de incorporar más y más malas palabras a mi vocabulario habitual, pero nunca, nunca, logré dar la apariencia de rea. A lo sumo me decían: estás deprimida, no?

Monday, March 20, 2006

Clarice Lispector

Ahora, desde que Julieta Prandi declaró que es fanática de Clarice Lispector, es difícil descubrir a esta escritora de manera azarosa, pero mi historia con Clarice, por suerte, fue anterior a la fama de Julieta:

Ella hablaba a los gritos en francés, recién volvía de París y en cinco meses había aprendido a decir bastantes blasfemias en ese idioma (lo primero que uno aprende y lo último que se olvida, creo). Él no volvía de París, pero al igual que ella era bailarín. Yo estaba con Carolina caminando por San Telmo cuando vimos que ella salió a los gritos de un bar y él detrás de ella. No recuerdo cómo fue que empezamos a hablar, la cuestión es que nos caímos simpáticos y terminamos los cuatro en el Británico. Hablamos hasta el amanecer. En esa época yo no salía sin mi cuaderno (no sé por qué perdí esa costumbre) y en un momento de la noche, no sé qué fue lo que dije, qué a él se le ocurrió escribir en mi cuaderno Clarice Lispector. Así supe de Clarice. Muchos años después, más precisamente el sábado pasado, Cata nos dice a Caro y a mí que ella también descubrió de una manera extraña a Clarice, pero no llega a contarnos cómo la conoció, sino que inmediatamente trae el libro y Caro lee “San Tiago”:

No, no toda lucidez es frialdad. No la de San Tiago Dantas, por ejemplo, que era acusado de frialdad. Si bien el propio Schmidt se contradecía al respecto.

Conocí a San Tiago en París. Enseguida formamos un grupo. Y no sé por qué resolvimos que aquella noche saldríamos a recorrer los night clubs de París. Cosa que hicimos hasta el amanecer. Donde los violines cantaban demasiado afinados y muy cerca de nosotros, allí íbamos. Pero sucede que en una noche larga se bebe. Y yo no sé beber. Si bebo, o me da sueño o lloro un poco. Pero si sigo bebiendo, empiezo a ponerme brillante, a decir cosas. Y no sé qué es peor. Esa noche sucedieron ambas cosas. San Tiago, si era de llorar, no lo mostraba. Su lucidez en verdad era un gran control y no frialdad.

Ay, cuántos muertos ya había potencialmente en el grupo. Schmidt, Bluma, Wainer, San Tiago. Nadie lo sabía. ¿O lo sabíamos? A tal punto que no soportábamos un sinfín de violines afinados.


Había una dueña de boite que también actuaba como cajera. Llevaba los hombros descubiertos, hombros plenos y muy fuertes. Hablamos mucho de hombros. Los míos se veían frágiles. ¿Qué había bebido? Lo que me dieron, y mezclé mucho.Hasta que empezó a madrugar, a casi amanecer despacio. Nadie tenía sueño, pero ya era hora. Nos fuimos caminando. Y San Tiago descubrió en las esquinas de París a las primeras vendedoras de flores. No puedo decir cuántas rosas me compró. Sé que yo marchaba por las calles sin poder cargarlas de tantas que eran, y que a medida que caminaba las rosas se caían al suelo. Si alguna vez fui linda fue en aquel amanecer de París, con rosas que caían de mis brazos plenos. Y un hombre que engalana a una mujer no tiene una lucidez fría.


El relato sigue, pero Caro, que tiene una adorable inclinación hacia los finales felices, decidió culminar ahí la lectura.

(las negritas son mías)


Friday, March 17, 2006

Sadness and indolence

todas balas
palabras
incrustadas en el estómago

pesadillas:

* caer de boca en medio de la calle

* como un lobo deprimido
deambular

* ver
envueltos
en sábanas
manchadas
de menstruación

deseos

deseos
hipotéticos:

* destierro

* Estado y enemigos

* pataleo

y en plena conciencia
el problema:

* nadie me obliga a salir
de esta pocilga de nena
rosa
rosa
sin padre al que engatusar

* soy un monstruo asustado

pensar:

* que todo esto
es tan sólo el disfraz
de un beso

* una mirada
difícil

Judy Abbott, 1968.

Thursday, March 09, 2006

Presentación de "Los asesinos tímidos"

Digamos que la noche del martes no fue la noche más verborrágica de mi vida, así que aprovecho este medio para agradecerles a todos por habernos acompañado (incluidos los que no pudieron venir, pero igual nos alientan a la distancia en este proyecto).

Acá están las fotos de la presentación.

Monday, March 06, 2006

Nunca mejor descrito: Homo-histéricus


Lo que sigue a continuación es un comment de éste post, que describe de manera brillante la categoría "Homo-Histéricus".

Pía dijo...
Ya lo dije una vez y me tildaron de resentida... La realidad es que hay una nueva categoría: el "Homo-Histéricus" Esta especie tiene varios hábitats. Se lo encuentra tanto el el Rosedal de Palermo ( guiño cómplice para Bebu) como en las urbanidades de nuesta querida Baires...Y si señoritas, quien no haya experimentado con un ejemplar de esta naturaleza que tire la primera piedra!!! ( y que nos digan como evitarlos) Misión Imposible: Es difícil encontrar la estrategia adecuada para poder "dar en la tecla" con estos individuos... Aparecen de la nada, te tiran onda, utilizan vocablos como "te llamo", "nos vemos", " me gustás", etc (por su puesto todo esto por MSN!!!!) Y luego, cuando es la ahora de los bifes ... AQUI NO HA PASADO NADA SEÑORES!!! El Homo-Histericus esconde la cabeza cual avestruz, o siguiendo con el Reino Animal ( cuantas similitudes estoy encontrando, a propósito!), se entierra en la arena como el escarabajo; o se hunde en el agua como el hipopótamo y sólo deja los ojitos para espiar... suerte de vouyerismo reprimido, porqué no?Finalmente, cuando ya creés que todo está perdido y comenzás a mirar para el costado: zácate!!! Acecha nuevamente con un "cómo estás tanto tiempo?" De ahí en más sólo hay un paso para el famosísimo: "y si esta vez se pone las pilas...?"NO WAY GIRLS!!!

Friday, March 03, 2006

Paseo por San Telmo (un domingo de abril de 2005)

Cuando hago orden en mi PC generalmente encuentro cosas lindas.

Thursday, March 02, 2006

"Volveré"

Tomada por José Rombolá en Alsina y Pasco, el 25 de mayo de 2003.

Wednesday, March 01, 2006

Cambio intempestivo

¿me corto el pelo o cambio la plantilla del blog?
Voilà.

Merdcredi

Cosas que pensé en el subte:

*Katherine Mansfield sería una excelente blogger girl.

*Quisiera poder escribir como fille putain, pero de sólo pensarlo me pongo colorada.

*Me gusta el blog de lolamaar, tiene algo, no sé bien qué es, que me encanta.

*Quiero cobrar, quiero cobrar, quiero cobrar.

*Necesito comprarme ropa.

*En otra vida voy a ser diseñadora.

*Para mí que el boletero del subte que confesó en http://www.tusecreto.net/ que cuando se junta mucha gente en la cola los atiende más despacio (a propósito, para que pierdan el subte) es el de la estación Bulnes, el chico rubiecito y ojeroso que en sus breaks toma café en el Vilas.

*Fucking miércoles.

*El amor es imaginario.

Sesión extraordinaria

1. Bajo del colectivo y encuentro plata tirada en la calle. Bastante. No sé cuanta. No una millonada, pero bastante y… ... ...
la dejo ahí.

2. Camino por Coronel Díaz pensando por qué no me apoderé de la plata. También pienso que esto no se lo voy a contar a mi psicólogo porque él lo resume todo hablándome de mi goce en la falta.

3. Es temprano. Entro en el bar al que voy siempre antes de análisis y el mozo me dice Hola, ¡qué bueno verte por acá otra vez! Tanto tiempo… ¿estuviste de vacaciones? Sí, le digo, y si bien no le miento, le oculto información: de vacaciones sólo estuve 15 días y todo el resto del tiempo me dediqué a esquivar, con excusas cada vez menos creíbles, al analista.

4. Me siento en una mesa que da a la ventana. La ventana está abierta. Pasa una enfermera. Me mira. La miro y me dice: ¿Vos sos Sol? No, no, respondo, pero como dudando realmente si seré o no seré Sol. Ah, te parecés mucho a Sol. Se va y me quedo con una sensación inexplicable.

5. Cuando era chica me quería llamar Sol. Le insistí a mi mamá para que me cambie el nombre pero no hubo caso. Eugenia es más lindo me decía. Entonces, arremetí contra el apellido. Lloraba horas y horas. Hacía unos berrinches terribles, pataleaba, me ponía toda roja de bronca porque mi apellido me parecía lisa y llanamente horrible. Si te escucha tu papá te va a matar me amenazaba mi mamá y como sus amenazas no tenían ningún efecto sobre mí, terminaba llevándome hasta el baño y me metía debajo de la ducha, así como estaba, toda vestida.

6. Frente al café negro pienso que si me hubiesen llamado Sol, la construcción de mi identidad hubiese sido más feliz. Sol es cálido, luminoso y, sobre todo, literal. Me dirían Solcita, Solcito, Sol. Qué lindo. En cambio Eugenia significa “bien nacida” y agrega a las preguntas ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, la pregunta irrespondible por excelencia: ¿bien nacida para qué?

7. Hace muchos años tuve un amigo que me decía Bienna. Fue uno de mis mejores apodos. Me acuerdo que en su cuarto tenía colgado un póster gigante con las imágenes de los dioses griegos y a algunos también los tenía en estatuillas.

8. Una pena extraordinaria, una pena extraordinaria, una pena extraordinaria. No sé por qué, al salir del bar me retumbaba esa frase en la cabeza.

9. Espero a mi psicólogo en la sala y leo una nota acerca del furor que provocó la traducción del Martín Fierro en Japón, o China, o Corea, no me acuerdo. En una página aparece la versión bilingüe japochireano-español de los primeros versos del Martín Fierro y, oh, sorpresa, ahí está la frase que me venía dando vueltas.

Aquí me pongo a cantar
al compás de la vigüela;
que el hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.

10. ¿serán signos de esquizofrenia o soy efectivamente una niña índigo que predice el futuro con diez minutos de anticipación?

11. Mejor no pregunto más nada, estoy de mal humor, demasiado cansada.

12. It’s been a hard day’s night y todavía no llegué a casa.

13. Debería cantar.

Monday, February 27, 2006

Los asesinos tímidos


El 7 de marzo, a las 21.00 hs, en Bartolomeo (Bartolomé Mitre 1525) presentaremos la revista Los asesinos tímidos. Habrá un brindis y música en vivo.
Colaboran en este 1er. número:
*Juan Pablo Bertazza
*Jorge Dazet
*Ignacio Molina
*Diego Mytilene
*Ricardo Romero
*Edgardo Scott
*Enrique Solinas
*Cecilia Somoza
¡Los esperamos!
Juan José Burzi y Eugenia Rombolá.

Wednesday, February 22, 2006

Pura línea de demarcación

perímetro
contorno
esa mujer
debió haberse subido
a un caballo
tomar té
sólo eso
contorno
no comer

...

mi gato agonizaba
en el macetero
contorno
contorno
salí al parque e hice un pozo
cuando se murió

...

no fue fácil

me cansaba me quedaba
dormida en el pasto
perímetro
y después volvía a cavar

...

hice un pozo profundísimo
contorno

no era para él
lo hice para mí

...

esa mujer
no se animó a matarme
y una vez adentro
deseé
deseé

contorno

haber tenido
talento
perímetro
contorno

para la música

Antoinette Letourneau, 1995

Tuesday, February 21, 2006

Por estas cosas lo quiero

Aquí les presento a Clement, el perro de Houellebecq. ¿No es un corazón?

Cigarros

1. Robert me mira y se muere de risa. Le pregunto qué tengo (imagino que me escribí la cara con birome, o algo así, cosas que le pasan a las personas distraídas como yo). No, nada, me dice, es que el humito de tu cigarrillo le da justo al calendario. Miro el calendario que está sobre mi escritorio (me lo regaló Brenda, la responsable de Prensa de la Universidad hace unos pocos días). Dice: Programa de Promoción de la Salud "Por una Universidad sin humo".

2. En Secreto en la montaña se la pasan fumando y los fumadores nos morimos de ganas de prendernos un pucho. Sé de algunos que no aguantaron y salieron a fumarse uno afuera.

3. Pucho viene del quichua, lo leí el domingo en la Viva.

4. El humo del cigarrillo queda muy bien en cámara.

5. El domingo, además de leer la Viva, fui al cine a ver Dumplings. Delante de mí, un señor gordito sacó entradas para Secreto en la montaña. Después le preguntó al boletero de qué se trataba la peli. Éste le dijo: de dos cowboys gays. Todo colorado, el gordito respondió: Ah, si hubiese sabido antes no sacaba para ésta, aunque para mí el "no sacaba para ésta", en realidad fue un "no venía con mi mujer".

6. Dumplings es la versión oriental (y literal) de los niños envueltos. No recomiendo esa peli, además de pasarme la mitad del tiempo con los ojos cerrados, por culpa de la otra mitad que sí vi, voy a tener que ir otra vez al analista.

Monday, February 20, 2006

¿hubo un congreso blogger? ¿se habrán ido de picnic?

La cuestión es que hoy, en casi todos los blogs en los que entré, no había ningún post nuevo.

El juguete rabioso

Cuando Silvio Astier dice “y un espanto delicioso nos apretaba el corazón al pensar con qué ojos nos mirarían las nuevas doncellas que pasaban, si supieran que nosotros, tan atildados y jóvenes, éramos ladrones… ¡Ladrones!...” yo estoy casi segura de que estas señoritas morirían de amor. Y ni hablar si supieran que estos jóvenes atildados están a punto de robar una biblioteca.

Weekend

Frase que escucho últimamente en varios lados:
Ácidos eran los de antes.

Hipótesis de sábado a la madrugada:
El que fuma Parisienne lo hace para no convidar cuando le piden un cigarrillo.

Decepción Much Music de domingo a la madrugada:
La mancha de Rolando, después de un especial de los Rolling.


La foto es simplemente para llamar la atención (porque lo que falta en la realidad, se puede tener en el blog, no?)

Friday, February 17, 2006

Si Houellebecq fuera argentino:

* Se llamaría Miguel Hollebecci.
* Contaría sus hazañas sexuales con paraguayas candentes.
* Sus relatos no tendrían pollas, coños y gilipolleces, sino pijas, conchas y boludeces.
* En vez de hablar del islam, hablaría del neoliberalismo argentino como una religión obsoleta.
* Sería Jefe de Cátedra de Literatura de Siglo 21.
* Tendría fuertes vinculaciones con la secta de los leonardofabioístas, que aseguran haber clonado al primer peronista.

Monday, February 13, 2006

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #12

12. (y último: al final cambié de opinión y en vez de trece, tiene 12 capítulos) El amor
Marina dejó un mensaje en el contestador: Hola Andrés, te llamo para avisarte que el sábado paso a buscar las cosas que faltan, chau. Nada de “un beso”, ok, parece que su decisión de separase es más firme de lo que pensaba. Como ya me duele el culo de estar tanto tiempo sentado empiezo a ordenar un poco para que la mudanza sea lo más breve posible. En el cajón de su mesa de luz encuentro un pequeño papel, que, a pesar de su minúsculo tamaño, está doblado en varios pliegos. Es un poema de Bruno. Dice: en este mundo inmundo / que está lleno de dolor / los seres que lo habitan / son adictos al amor. Me fijo en la fecha. Tenía 7 años cuando lo escribió. Trato de recordar mi idea del amor a los 7 y no puedo. Tampoco puedo recordar mi idea del amor a los 15, ni a los 20, ni a los 30. Sólo me viene a la cabeza una idea del amor, la actual. Es la imagen de Marina, de Marina chupándomela.

Friday, February 10, 2006

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #11

11.El aire
A los veinte yo también me fui a Bariloche con la idea de quedarme a vivir, claro que la idea duró unos pocos meses. Apenas mi viejo me dijo que si me anotaba en la facultad, él me compraba un departamento, no dudé en hacer los bolsos y volverme a Buenos Aires. Cuando llegué a Retiro vi pasar un tren lleno de conscriptos. Mentiría si digo que yo podría haber estado ahí; ni yo, ni ninguno de mis compañeros del colegio inglés subió a un tren como ese. Si bien teníamos la edad justa, también teníamos familiares con el poder suficiente como para evitar que fuésemos a la guerra. Igualmente, siento que de alguna manera subí a ese tren; remarco el “de alguna manera”, a Malvinas sólo me es posible llegar a través de la representación imaginaria, que, aunque imaginaria, no deja de ser terriblemente densa, como el aire que respiro desde mi adolescencia y que si pude soportarlo, fue gracias a las drogas y a un pensamiento ingenuo, bah, en realidad estúpido, de creer que esas cosas no pueden durar para siempre.

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #10

10. El hijo
Bruno, el hijo de Marina, decía que quería ser poeta, hasta que se copó con los videojuegos y la televisión. Ahora sólo quiere ser estrella de rock, o en su defecto, futbolista profesional.

Thursday, February 09, 2006

Un poco más neurótica que de costumbre

Ayer tuve un sueño extraño: como mi psicólogo se iba de vacaciones, me derivaba a otro analista. Fui citada a las 22 hs. El consultorio se encontraba en una casa victoriana muy bonita. Yo estaba hojeando la Para ti cuando empezaron a llegar un montón de pacientes: una señora elegante con un afgano teñido de azul petróleo (es que ayer me dijeron que ese color será la vedette de la temporada), un rapero que tenía diamantes en lugar de dientes, una nena superdotada (coeficiente intelectual: 348) y un taxista neoyorquino (creo que eso fue porque leí el blog de Uralita). Como el analista está muy atareado los atenderá a todos simultáneamente, nos dijo la secretaria. Terapia de grupo, qué grasada, se quejó la señora del perro, pero cuando vio la sonrisa del rapero, dijo, bueno, a caballo regalado no se le miran los diam.., digo, los dientes. El consultorio resultó ser una especie de mini-restaurante con platos de porcelana y cubiertos de plata, divino, una monada y, oh sorpresa nos llevamos cuando vimos que el analista era nada más y nada menos que Mr. Freud. Resultó ser muy simpático. Comimos salmón y después nos presentó a Dora, que estaba sentada en la mesa de al lado con un rubio divino (me contó Dora que apenas salió la ley de divorcio le dio una patada al marido y se fue a Ibiza. Allí fue donde conoció al rubio Erik, masajista doctorado en dedos gordos. El pobre del ex, me dijo el taxista neoyorquino -ay, los taxistas saben las intimidades de todo el mundo-, cuando fue abandonado, se encaró a la amiga de Dora, pero ella no le dio pelota porque el único atractivo que él tenía era ser casado). Con la nena superdotada no hablé mucho, sólo le pregunté si la conocía a Sharon Stone y me dijo que sí, que era muy copada, pero como apenas tenía coheficiente 240, muchas cosas no captaba. ¿Qué le iba a decir yo después de eso, yo, que jamás me animaría a hacerme un test de coheficiencia intelectual por miedo a que me de más bajo que a Forest Gump? Así que me di vuelta y le pedí al taxista que me cuente más chismes. La nena superdotada, aburrida de nosotros, los neuróticos, se fue a la mesa esquizo y se sentó al lado de Pity. Escuché que le dijo: Ay Pity, vos sos el Charly Chorro del rock nacional. Tendrían que haber visto la cara de Pettinato: se puso verde de la envidia porque no fue a él al que se le ocurrió la frase más inteligente de la noche.
A las doce Freud nos dijo que se retiraba, pero si queríamos nos podíamos quedar porque tipo dos había una fiesta. Se fue por un caño, al mejor estilo Batman, y como había tomado mucho vino se pegó flor de golpe. Yo me hubiese quedado un poco más, pero con semejante ruido, hasta las marmotas se despiertan.

¡¡¡Queremos tanto a Darcy!!!


Ayer fui a ver Pride & Prejudice: Excelente. Los diálogos son exactos a la novela de Austen. Darcy (¡qué se puede decir de Darcy!) es totalmente encantador e irresistible. Hay una escena muy linda entre Charlotte y Lizzie. Lo que sí faltan son más diálogos entre Lizzie y su padre. El final es perfecto.

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #9

9.El auto
¡Pedazo de pelotudo!, ¡imbécil!, ¡sacá esa chatarra de acá, enfermo! Esos fueron algunos de los insultos que recibí cuando el 128, modelo 80, se me quedó en medio de la General Paz. Tiene un problema con la batería, me dijo Julio, un amigo al que le llevé el auto para que lo revise, y si frenás, después no lo vas a poder hacer arrancar otra vez. No me preocupé, el trayecto iba a ser corto. Lo que no tuve en cuenta fue que en las ciudades suelen haber embotellamientos que obligan a uno a frenar aunque no quiera. Sólo un insulto me irritó: ¡Pobre! Me gritó un tipo flacucho con los dientes medio podridos desde su Renault 12 desvencijado. Esto ocurrió pocos días después de haber vuelto de Bariloche. Recién separado, me dieron ganas de ir a visitar a mi hermana, que a los 18 se fue a vivir con su novio de ese entonces una vida de porro y artesanías. Casi dos años después de ese incidente mi situación económica cambió, y con el cambio surgió en mí un patético sentimiento de piedad hacia la gente como ese flacucho (y si hay piedad, también hay repugnancia), piedad que no se debe al hecho de que sean pobres, sino que sean de clase media pobre y estén vivos. Definitivamente la justicia no existe en este mundo, si así fuera, la clase media pobre debería desaparecer: no hay peor tormento que padecer todas las locuras de la clase media y carecer del dinero suficiente como para sobrellevarlas. Con la muerte de mi viejo, mi hermana y yo fuimos los beneficiarios de una importante suma de dinero. Lo primero que yo hice fue cambiar el auto; mi hermana, en cambio, se tomó un avión y se olvidó para siempre de la paz y el amor con olor a marihuana.

Wednesday, February 08, 2006

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #8

8.El padre
La pregunta de mi hijo hizo que mi neurosis se despertara de su largo sueño lacaniano. Saber el origen de la pregunta no me a ayudar a dejar de pensar en el asunto, es más, tal vez sea peor, reflexioné. Igual llamé a Juancito y le pregunté por qué me había preguntado eso. Me dijo que hace poco fue a la casa de una chica de la que se hizo amigo, no sé si en el colegio o en otro lugar, no le presté atención a esa parte, y ella le contó que su papá es escritor. Ah, ¡qué interesante!, ¿y publicó algo?, le preguntó Juancito. Ella le respondió: ¿Ves esa biblioteca enorme que está allá? Bueno, todos los libros que hay en esa biblioteca los escribió mi papá. Le pregunté a Juancito cómo era el apellido de su amiga. Aira pa, ¿por?

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #7

7.El tiempo
Mi interés por la literatura, hoy en día, es casi nulo, y cuando no trabajo, prefiero ver tenis o jugar al solitario en la computadora.

Tuesday, February 07, 2006

La farolera

El domingo soñé con arañas. Hasta ese momento no era aracnofóbica, es más, siempre creí que los aracnofóbicos eran bastante exagerados. Antes de haber tenido ese sueño, las arañas me causaban impresión, pero no una impresión que no pudiese manejar, digamos que era parecida a la impresión que me da lavar los platos, pero ahora ya estoy del otro lado, soy aracnofóbica hasta la médula, al punto de no comprender cómo es que antes no lo era. Al principio me alegré porque, si bien acababa de adquirir una fobia más, leyendo el significado de los sueños de no me acuerdo qué página esotérica, me enteré que soñar con arañas auguraba éxitos en los proyectos que emprendiera. Pero claro, que lo que me pronosticó la página resultó ser totalmente falso, ya que emprendí el proyecto de recordar en su totalidad la canción “La farolera” y no hubo caso, hay dos versos que no logro hacerlos salir de mi inconsciente:

La farolera tropezó
y en la calle se cayó
y al pasar por un cuartel
se enamoró de un coronel.
Alcen la barrera
para que pase la farolera
(mmmmmmmm)
(mmmmmmmm)
y encendió el farol.
A la medianoche se puso a contar
y todas las cuentas le salieron mal.

Me pregunto si seré la única de mi generación que sabe esa canción, o si en realidad era una canción común en esa época. Lo que sí me acuerdo perfectamente es que cuando me la enseñaron era muy chiquita y no sabía qué era una farolera. No sé por qué, me la imaginaba como un animalito rosa que usaba un sombrero con plumas (una mezcla de pantera rosa y hormiguita viajera). Por otra parte, también recuerdo que en esa época sabía contar hasta ochenta y cinco, por lo que el final me desorientaba bastante: las cuentas estaban bien, che, pobre farolera, la trataban de tonta y no era ninguna tonta:

Dos y dos son cuatro
cuatro y dos son seis
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis
y ocho veinticuatro
y ocho treinta y dos
ánima bendita
me arrodillo en vos.

(qué pesado el que se arrodillaba: habiendo tantos lugares, justo en la farolera se tenía que arrodillar)

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #6

6.La novela
Hace unos días Juancito me preguntó si por el hecho de traducir tantas novelas no me habían dado de ganas de escribir una. Le respondí que no, y no conforme con mi monosílabo me dijo, ¿por qué no, papá? Se me ocurrió decirle que para escribir una novela el autor tiene que estar al tanto de ciertos temas, por ejemplo, si el protagonista es ingeniero en sistemas, tiene que manejar, aunque sea mínimamente, algo de su lenguaje específico, si en cambio el protagonista es un viajero, el autor debe conocer lugares, y yo no tengo ningún conocimiento específico ni conozco demasiados lugares, sobre todo, carezco de curiosidad y no me interesa saber algo en profundidad; tampoco en su superficie. Por otra parte, odio hablar, y los novelistas son unos grandes charlatanes. Ellos, además, se caracterizan por ser obsesivos, y yo debo reconocer que tantos años de diván me volvieron completamente histérico. En una época me obsesionaban las mujeres, ahora simplemente me quedó el miedo hacia ellas, un miedo inexplicable, como si viniera transmitido genéticamente, un miedo parecido al que ellas sienten por las ratas. Escribir una novela, al fin y al cabo, sería lo último que haría y jamás se me hubiese ocurrido pensar en eso si no hubiese sido por la pregunta de mi hijo.

Monday, February 06, 2006

Una vez que me dicen que me parezco a alguien linda...


Antes de que alguien emita opinión alguna, je sais, je sais perfectamente que nada que ver, pero ayer me dijeron que me parecía a Irène Jacob y me encantó; claro que tuve que seleccionar una foto en blanco y negro, sin demasiada luz: de otro modo, la diferencia sería rotunda.

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #5

5. La repetición
A los treinta, cuando los gemelos empezaron preescolar, me separé, y durante varios años salí con toda clase de mujeres, hasta que me aburrí, me deprimí y volví a casarme. El matrimonio reavivó mi interés hacia las mujeres y coleccionar amantes fue la actividad que más disfruté durante ese período. No es que no la quisiese a Marina, lo mío con ella fue amor a primera vista, en realidad, a segunda, la primera vez me pareció demasiado engreída y no le presté atención. Trabajaba en el bar al que yo iba siempre. Era hermosa y muy simpática; el problema es que era simpática no sólo conmigo, sino con todos, y eso, cuando comencé a salir con ella, me enfermaba de celos. Los celos es la sensación más insoportable que jamás haya sentido y creo que lo agravó el hecho de haberla experimentado de grande. Si estaba sobrio, se me retorcía el estómago, quería romperles la cabeza a todos y a ella me daba ganas de estrangularla; en cambio, si había tomado alcohol, sentía eso mismo, pero además me deprimía, vomitaba y terminaba tirado por ahí. Marina me llevaba a casa, me bañaba, me cuidaba, y yo no podía sentir otra cosa que odio en general, pero sobre todo hacia ella. Si sufrí tanto de celos, no fue porque Marina fuese sexy, sino porque fue ella la que empezó a interesarse por mí y con frecuencia yo pensaba que si se había interesado por mí, en realidad podía interesarse por cualquiera. Todo es un problema de autoestima, diría mi hermana. Cuando yo llegaba al bar, Marina se me acercaba, me preguntaba por el trabajo, qué libro estaba leyendo; un día me dijo si había oído hablar de un tal Houellebecq, tan renombrado ahora, pero que en esa época apenas era conocido en Argentina. No tenía idea de quién me estaba hablando, pero le dije que sí, porque tengo una natural inclinación hacia las mentiras, que no sólo no traen ningún beneficio, sino que además entorpecen las conversaciones. ¿No te parece un tipo inteligente, aunque un tanto misógino?, me dijo. Yo le respondí que la primera característica llevaba implícita la segunda, y me miró con cara de odio, pero se olvidó enseguida de mi comentario tan poco agradable y continuamos hablando de otra cosa. Yo no era descortés a propósito, ella me intimidaba, no solía pasarme que una chica hermosa se fijase en mí sin que yo hiciese nada para eso, además, cuando iba al bar, no tenía ganas de hablar de trabajo o de literatura, sólo quería estar con mis amigos y tomar alcohol para despejarme un poco de mis problemas. De cualquier modo, volví a caer en las garras del “estado civil: casado” dos meses después de acostarme con Marina, que en ese entonces, significaba para mí un regalo caído del cielo que no quería dejar pasar. Poco tiempo después empezó a trabajar conmigo haciendo traducciones. Ella, a diferencia de mí, que soy un improvisado, había estudiado el traductorado público. Igualmente, creo que mis traducciones son mejores: con ellas no quiero demostrar nada, en cambio Marina siempre necesitó mostrarse como una mujer culta e inteligente, típico de las chicas con buen culo. Ah, también, a diferencia de mí, le pagan las traducciones.

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #4

4.La madre
Al poco tiempo de la muerte de mi viejo, mi hermana (hermanastra en realidad, pero odio la palabra hermanastra), que tiene diez años menos que yo, se fue a la China, sí, a la China, literalmente, para bailar tango, y por lo que tengo entendido le fue bastante bien. Ahora vive en Alemania con un gigante que tiene cara de montañés y su hijo, por lo que pude ver en fotos, no se parece en nada a ella, creo que ni siquiera sabe hablar español. De mi vieja, dicen que apenas yo nací se enamoró de un empresario de Mercedes Benz y se fue a vivir con él a Alemania. A veces me dan ganas de ir a visitar a mi hermana, para ver si encuentro a mi vieja, pero al mismo tiempo, creo que, si es que todavía vive, no debe estar allí; una mujer que abandona a su familia por un hombre, es una mujer apasionada, y Alemania no me parece que sea el lugar propicio para una mujer de esa calaña, aunque puede ser que me equivoque, cualquier cosa que yo piense de Alemania está totalmente dentro del plano del imaginario, al igual que mi vieja, de la que sólo sé que nació bajo el signo de escorpio y conozco su cara por alguna que otra foto que me mostró mi abuela cuando era chico.

Friday, February 03, 2006

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #3

3. La familia
Empecé siendo diseñador de una editorial chica, que después creció y ahora podría decirse que es bastante importante (marca tendencias literarias, vi escrito por ahí), claro que esto es según el mundillo literario local y algún que otro medio gráfico; la verdad es que la editorial no es gran cosa si se tiene en cuenta la calidad de los escritores publicados. De vez en cuando aparece un poeta o un narrador potable, pero apenas su nombre pasa a formar parte del mundillo sucede lo inevitable: empieza a escribir bosta. De los que estábamos ahí al momento de hacer las primeras traducciones, el que mejor sabía inglés era yo, así que me convertí en traductor ad-honorem. Tendría que haber dicho que me paguen las traducciones, ya lo sé, pero las discusiones con Marina me quitaron las ganas de pasar por cualquier circunstancia de tensión; bastante había en casa como para seguir afuera. Por otra parte, el trabajo excesivo en medio de crisis conyugales es el aliciente perfecto. A los 23 nunca se me hubiese ocurrido pensar que sufriría crisis conyugales, pero por esa época se me cruzó Patricia en el camino y no pude evitar casarme con ella, no porque Patricia fuera irresistible (ya tendría que haberme dado cuenta en ese entonces, de solo ver las dimensiones de su madre, en qué iba a convertirse ese pequeño cachorro de bruja regordeta), lo irresistible era su familia. Sí, hasta la bruja mayor de mi suegra me cautivó. Nunca había asistido a grandes reuniones familiares. Los domingos íbamos a la quinta de los padres de Patricia, comíamos asado, y aunque ellos eran judíos, festejaban igual navidad y año nuevo. Me encantaban esas reuniones, tener una familia era maravilloso. Después vinieron los gemelos, Juancito e Irina, los pañales, las enfermedades infantiles, los imprevistos, los líos financieros por gastar más de lo que teníamos, los roces con mis suegros justamente por eso, y finalmente, el divorcio.

Thursday, February 02, 2006

Uncyclopedia

Pág. recomendada:
http://uncyclopedia.org

Lucy in the Sky with Diamonds
From Uncyclopedia, the content-free encyclopedia.

Lucy van Pelt is Lucy in the Sky with Diamonds. She always wanted to marry rich. Unfortunately, Lucy's childhood love, the neighbourhood-pianist Schroeder, was never destined to be his generation's Elton John. Therefore, Lucy married Paris Onassis, Greek shipping-and-air tycoon, whom she met at one of socialite Charlie Brown's fêtes.
As Paris' widow, she reconfigured Paris' Onassis Airways to be Lucy in the Sky with Diamonds, catering to the Hard Rock Cafe crowd. She hired Da Coolest pilots and crews.
Lucy's fortunes unfortunately took a nosedive when, on one of the airline's Boston-Liverpool flights, the pilot was in a moment of fancy and crash-landed the airplane into Strawberry Fields.
No longer in the airline business, Lucy in the Sky with Diamonds now specializes in skywriting.

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey #2

2. La prueba
Si empecé a tener amantes no fue tanto por sexo, sino más bien para hacer algo en lo que Marina no estuviese involucrada; claro que sí lo estaba y ninguna de las mujeres con las que salí me duró demasiado. Es mentira la solidaridad de las mujeres hacia otras mujeres. Cuando una amante me decía que le daba culpa estar conmigo porque yo estaba casado y pobre mi mujer, bla, bla, bla, era simplemente porque había conocido a otro o me estaba presionando. Un día hice la prueba con una amiga de Marina, artista plástica bastante reconocida, a la que nunca tomé en serio porque, si bien era linda, muy buena en la cama y podíamos mantener conversaciones interesantes, tenía el culo demasiado gordo para mi gusto. Le dije, si te da culpa me divorcio, no soporto la idea de perderte. La muy perra me abrazó y estalló en llanto. Menos mal que te da culpa hacer sufrir a Marina, pensé. En ese momento interpreté sus lágrimas como lágrimas de felicidad por haberla elegido a ella, pero ahora que reconstruyo la historia, es posible que hayan sido lágrimas de desesperación por no saber como decirme que andaba con otro. En fin, who knows?, de cualquier modo, llorar, siempre, siempre es ridículo.

Wednesday, February 01, 2006

Everybody's got something to hide, except for me and my monkey

Estos días escribí un cuento que paso a publicar a modo de folletín. Es la historia de Andrés, un personaje recurrente en mis relatos. Se divide en 13 breves capítulos, así que hasta el 13 de febrero (qué casualidad, justo es el día en que vuelve mi psicólogo de vacaciones) no se sabrá el final, nada sorprendente por cierto: eso del efecto impactante no está dentro de mis competencias literarias, es más, tampoco logro que en mis cuentos pasen cosas, que los personajes se transformen, que las circunstancias atrapen al lector, en fin, se me podría acusar de posmoderna, pero tampoco, el posmodernismo es muy antiguo y yo soy tan verde... Ah, y hablando de verde, el cuento carece de título, es que nunca logro dar con títulos que me agraden, ellos son para mí algo así como tréboles, no de cuatro, sino de cinco o seis hojas (perdón, pétalos). Los que sí están titulados son los capítulos. Ahí va el primero:


1. Las lágrimas
Marina acaba de irse. La ayudé a bajar los bolsos, pero subí antes de que llegue el radiotaxi. Que no me gustan las despedidas es un argumento muy débil para justificar que los dejé solos, a Brunito y ella, en la vereda a las cinco de la madrugada, ya lo sé, ¿a quién le gustan las despedidas?, pero es eso, no hay otro motivo. Además podrían haberse quedado, a mi no me molestaba que viviesen conmigo, aunque, para qué negarlo, sí me molestaba, era un verdadero fastidio, pero jamás le hubiese dicho a Marina que se fueran. Igual se fueron, y acá estoy, sentado en la cama, sin saber qué hacer, qué pensar. A los treinta y dos, cuando salíamos del velatorio de mi viejo, le dije a Anita, mi hermana, que sentía algo extraño; me preguntó qué sentía y traté de describírselo de manera muy rudimentaria, así soy yo cuando se trata de hablar: es como si una pelota estuviese dando vueltas adentro mío; cuando inhalo sube, pero no sé desde dónde sube y tampoco hasta dónde sube, es una sensación de subida nomás; y cuando exhalo me pica la nariz. No es una picazón molesta como suelen ser las picazones, sino más bien dolorosa, bastante dolorosa. Mi hermana, cuya principal característica, al menos para mí, siempre fue la de saber de qué se trata esto de estar vivo, me respondió que cuando ella siente eso, llora. Tenés ganas de llorar, pobrecito, y no sabés.

Ahora, a los cuarenta, sentado en la cama lloro, pero no creo que sea porque haya aprendido, sino porque no sé qué hacer. Además, llorar es ridículo, no significa nada. Sin ir más lejos, tengo el ejemplo de mi propia hija, que cuando murió su perro, al cual ella adoraba, según mi opinión de manera exagerada, no dejó de asistir al cumpleaños de una de sus compañeritas de jardín, y dicen que jugó toda la tarde como si nada, pero un año después, cuando murió el canario de su madre, al que nunca le había prestado una atención especial, lloró desconsoladamente, y cada mañana al levantarse nos preguntaba si la muerte del canario había sido una pesadilla; cuando le respondíamos que efectivamente el canario había muerto, lloraba y no quería tomar la leche. Así pasaron semanas, meses quizás.

No creo que vuelva a dormir en la cama. Me acostumbré al sofá, que si bien no es cómodo, tiene una gran ventaja: es impersonal, a diferencia de las camas, que siempre son de alguien. Cuando me levanto retiro las sábanas y nadie tiene modo de saber que dormí allí. Mi sueño no deja rastros y eso me causa un raro placer; es como si no durmiera, pero sí duermo. La que no puede dormir es Marina. Tal vez se fue para probar si en otro lado se le va el insomnio, no sé, no sé por qué se fue. Casi no sé nada de ella. Desde el inicio de la relación, sin contar la etapa de conquista que consistió en unas pocas salidas, siempre fuimos “nosotros”. Rara vez hablamos de temas individuales. Es cierto que nos unen muchas cosas: trabajamos de lo mismo, nacimos con seis años de diferencia, yo en el 62 y ella en el 68, pero los dos somos de géminis, nos drogamos bastante en nuestra adolescencia, tenemos hijos, cada uno por su lado, pero los dos compartimos el hecho de ser padres de chicos posmodernos, y sobre todo, siempre nos pesó mucho la soledad. Estando juntos nos habíamos olvidado de ella, pero eso tuvo su precio, bastante caro por cierto.

Tuesday, January 24, 2006

Buenos Aires

Llegué a Buenos (así es como le dicen los chicos de Israel a Buenos Aires) y casi muero de calor. Qué hostil es Buenos Aires en enero... Igual, una de mis primeras obligaciones fue entrevistar a Gamerro; nada mal para ser una obligación. Gamerro es muy buena onda.

Thursday, January 19, 2006

Último día en el Bolsón

1. Esto de no leer me está haciendo muy, muy bien.
2. ¿y si no vuelvo nada?
3. El frío en enero es muy extraño, pero lo bueno es que uno se broncea igual.
4. Mañana me espera una flor de escalada, por lo que hoy sería conveniente no fumar.
5. Cada pitada de cigarrillo produce en el sistema nervioso una sensación similar a la de saciedad, sensación ideal para las personas con tendencia al amorcipaciguamiento.
6. Cada pitada de otra cosa es mucho mejor, claro.
7. Santulli se fue del Bolsón y nos dejó a todos muy desingratucilados.
8. En cada viaje que hice a lo largo de mi vida fue inevitable no encontrarme con alguien que estuviese leyendo "Las venas abiertas de América Latina". En esta ocasión es un español el que lee a Galeano.
9. Al principio pensé que Sonia era medio grasa porque marcaba demasiado las eses y leía a Bucay. Después me di cuenta de que en realidad marca las eses porque es italiana. Lo que nunca voy a saber es por qué le gusta Bucay.
10. Me da miedo ir a italia y terminar leyendo a un autor equivalente a Bucay.
11. Mejor no leo nada, no hay nada de lo que escapar por el momento.
12. Por más que quisiera, no puedo ser hippie, son demasiado simpáticos y el dentista no es un problema para ellos.
13. Tanta paz me está volviendo violenta.
14. El corderito patagónico está muy bueno.
15. El Fantasma, un juego muy divertido, aunque un tanto demagogo, reemplazó totalmente al truco. Menos mal, nunca me aprendí las señas.
16. Mañana me voy a Bariloche.

Tuesday, January 17, 2006

Puerto Patriada

1. Me acaban de decir que amorcipaciguado también significa extrema predisposición a la comodidad. Después de tanto trajín, ¡que amorcipaciguada me siento hoy!
2. Puerto Patriada es el lugar más hermoso que conozco hasta ahora, y la temperatura del agua del lago, comparada con la temperatura del agua del Río Azul, parece el Mar Caribe.

Sunday, January 15, 2006

Palabras mágicas

Que la vendedora de pasajes me haya dicho que yo era re flaca y que el chico que trabaja en el hostel me haya dado 19 años, modificó totalmente mi estado de humor lluvioso.
Claro que estas cosas que cuento dan pie para que me digan que soy una tarada.

Waves

Hoy me levanté re mala onda. Una yanqui muy simpática dele dándome charla y yo diciéndole "aydontspiquinglish", después el cervecero me dijo "no se dice framhuesa, se dice frambbbuesa". "es que en porteño la b se pronuncia más leve", le dije. Me fulminó con una mirada que decía algo así como "porteña de mierda", pero yo no me hice cargo porque en realidad no soy porteña, sino una cabeza del oeste.
Lo que es muy buena onda es la hierba, sobre todo cuando la fuma Santulli. En pleno vuelo creó un neologismo:
Amorcipaciguador: dios de las cosas que pasan.
Yo por mi parte me di cuenta de que puedo hablar chino, e increíblemente los otros me entienden.

Saturday, January 14, 2006

Tardes de lluvia y libros

















Algunos libros que lee la gente en el Refugio Patagónico:
Paper Money: perteneciente, casi podría decirse "obviamente" (pero no seamos prejuiciosos), a un californiano llamado Mike.
Cuentos de amor locura y de muerte: perteneciente al mismo californiano (junto a un diccionario inglés-español).
On the roud: de mi vecino de habitación, que de beat no parece tener nada, pero bueno, los neobeat no son tan fácil de reconocer últimamente. Ah, dato curioso: me enteré que es fanático de Ringo Star.
Uno de Unamuno que no alcancé a leer el título: de un amiga del neobeat.
Libros de Saramago: van a la cabeza, ya vi como a diez con libros del portugués.
El espejo que tiembla: de Guillermo, el cual sin querer se lo manché con mate.
El libro de los abrazos: perteneciente a Santiago, estudiante de diseño gráfico y proveedor de altas yerbas.
Un libro en hebreo: de una chica que se llama Sharon, o algo así, no le entendí bien.
Plataforma: mío.
De poesía: rien de rien.

Río Azul


Pensé que no, pero sí, me la re banqué. Caminé como treinta kilómetros por la montaña. Ahora creo que voy a necesitar un transplante de piernas. Lo que no me animé fue a meterme al río Azul, todo por culpa de Juan Pablo, que me contó, justo cuando tomé valor para tirarme de cabeza, que el año pasado vio como un pibe se murió de un paro cardíaco por lo fría que estaba el agua. Supongo que fue un verso, pero... uno nunca sabe cómo puede reaccionar el corazón.

Friday, January 13, 2006

El Bolsón


Cuando llegué al hostel tuve que llenar una planilla donde una de las columnas decía "destino". Escribí "incierto" y me di cuenta de que esas dos palabras hacen una combinación muy buena. Lo que me puso un poco mal fue la columna de edad: me hubiese gustado escribir "19".

Alguien dijo: aquí hay un oxímoron; está lleno de hippies limpios.