Friday, March 28, 2008


Monday, February 18, 2008


Wednesday, January 16, 2008

Recuerdos de Seattle











Recuerdos de Seattle







Recuerdos de Seattle







Thursday, November 29, 2007


Wednesday, November 28, 2007

me agota
mea culpa
mea todo
lo que agota
lo que culpa
lo que todo
mea
se agota
sea
lo que sea
se mea
todo
encima
se culpa

Monday, November 19, 2007

1.

lo que me duele
lo que me espera agazapado
en cada puerta
lo que se ríe
de mis gestos
mi fatiga
lo que me rompe
me retiene
me agota en cada intento de
alcanzar
alguna cosa
lo que me deja insomne
en el cuarto fastuoso
de insuperables muertos
mi tesoro
lo que me ata
lo que me hace recordar
cada día
sin sombras
lo que no puedo cambiar
este animal
mi lengua
lo que no me deja sola
y tiene forma de amorosa mano
ausente
lo que me obliga a escribir
no va a matarme

Thursday, April 05, 2007

Obturador de cosas terroríficas

Ayer llegué muy cansada a casa. Pensé, tirada en el sillón, que tengo miedo a muchas cosas, como, por ejemplo, tengo miedo a perder lo que tengo, a no alcanzar lo que quiero, a que a la noche me toque algún insecto y yo nunca me entere, a que me maten, a que me atropelle una bicicleta y todos se rían, a que los narcos utilicen alguno de los tres documentos de identidad que perdí a lo largo de mi vida y que un día me llamen y me digan que tengo que cumplir una condena de 50 años en una cárcel de Nueva Zelanda, a que no pare nunca de llover… miedo, sí, pero terror… lo que se dice terror… Justo cuando pensaba que hace años que no siento terror, una imagen, una sensación, no sé, algo, vino a mí y fue horrible. Lo más horrible es que no puedo recordar qué pasó, en qué pensé, qué fue lo que me dio terror. Me parece que tengo instalado un obturador de cosas terroríficas y eso no está bueno. Recuerdo que en el mismo instante en que me moría de terror, descubrí que sería maravilloso escribir acerca de eso… de eso que no puedo recordar.

Bonus track de sueños:

El otro día se me apareció Nicolás Rosa en un sueño. Estaba indignadísimo. Me dijo “mirá si serán jodidos que tuvieron que esperar a que me muera para hacer el tren bala Bs. As.-Rosario”. Todavía no lo hicieron Nicolás, le dije, pero él seguía refunfuñando solo, estaba de mal humor. Lo del tren bala era una excusa me parece.

Sin ánimo de amar


Así es como hace algún tiempo le recomendé la peli a mi psicólogo. Fallido mal.

Wednesday, March 28, 2007

Monos de luz


Geo


Luli


Shery


Monday, March 05, 2007










Friday, March 02, 2007

Hay una foto en la que estoy parada en la puerta del baño del departamento en el que viví hasta los cuatro. Hace mucho que no veo esa foto. Tal vez la vi una o dos veces. No tengo idea en dónde estará. Tengo dos colitas, el pelo muy largo y miro a la cámara sin hacer esos gestos horribles que hago ahora cuando me sacan una foto. Tengo un vestido azul, medias con puntillas, zapatos de charol y los ojos tristes. Tengo un recuerdo construido por la mezcla de muchos. Hasta hace poco me gustaba. Ahora me inquieta un poco. Papá a veces no venía a dormir a casa y yo me preocupaba. Mamá me decía que estaba trabajando, que papá tenía un trabajo muy importante y que me quedara tranquila, que iba a volver. A la mañana papá llegaba y mamá ya se había ido. Cuando él llegaba yo siempre estaba vestida como en la foto, siempre lo esperaba en el hall donde tenía el baúl de mis juguetes y siempre que él llegaba yo estaba hablando por mi teléfono amarillo y rojo de cosas importantes con amigos imaginarios. Siempre que llegaba me traía un paquete y yo lo abría sorprendida, aunque ya sabía qué había adentro. Eran medialunas, pero no eran medialunas comunes, eran medialunas miniatura y a mi... a mi me encantaban. Papá a veces no venía a dormir a casa, pero me traía medialunas miniatura.
Después me llevaba al jardín.

Wednesday, February 21, 2007

otras versiones de la plancha


Saturday, February 03, 2007

La plancha

Desde hace tres o cuatro años no hay veraneo en el que no piense “tengo que empezar algún deporte”. Las largas caminatas por la playa o la montaña me recuerdan mi lamentable estado físico. Este verano sólo hizo falta subir y bajar una barranca no muy pronunciada para repasar mentalmente los posibles deportes que podría llegar a hacer de vuelta en la ciudad. Primero descarté todos aquellos que implican pelotas voladoras (tenis, voley, ping pong, golf, handball, etc) porque mi cabeza tiene una asombrosa atracción hacia ellas (aunque leí que hay una zona del cerebro que se llama ínsula y cuando esa zona sufre un traumatismo, a la persona le cuesta muchísimo menos dejar de fumar, claro que la pelota tendría que golpearme justo en la ínsula y vaya uno a saber exactamente cómo hacer para que la pelota sea tan precisa y no afecte otra zona). Después descarté el surf porque en la ciudad es un poco complicado practicarlo. También descarté la natación porque me aburre casi tanto como ir al gimnasio. Correr dicen que hace mal para la celulitis a si que por las dudas lo taché de la lista. Además tengo la impresión de que la gente que corre se muere joven de un paro cardíaco. Tai chi, yoga, karate, tai kuondo, son demasiado orientales y el boxeo poco saludable para mi nariz.
Terminé de pensar todo esto mientras hacía la plancha en el río Paraná y se me ocurrió que si hacer la plancha fuese un deporte yo sería una excelente planchadora. También se me ocurrió que se le debe decir “plancha” irónicamente, porque uno sale del agua con la piel toda arrugadita.