Siempre me dicen que soy rara. Claro que yo no me considero rara porque para mí “raro” vendría a ser algo así como un ingeniero nuclear austríaco, miembro honorífico de la Asociación de la Lucha contra el Desorden. Eso sí que es raro. O los biólogos que se dedican a clasificar plantas y publican sus innovaciones clasificatorias en revistas especializadas de Alemania. Y ni hablar de los abstemios.Yo simplemente muerdo las biromes, me da fobia que me toquen el cepillo de dientes, me robo los encendedores sin querer, pierdo el sentido (ya hablé de eso en otro post), me deprimo por insignificancias, soy bastante caprichosa, casi nunca sé lo que quiero... pero eso no es ser rara. Eso es ser insoportable nada más.














